El fútbol y el arte, ¿hasta dónde vamos a llegar?

El fútbol y el arte, ¿hasta dónde vamos a llegar?

Siempre he sido muy futbolero. No lo voy a negar. Pero desde hace unos años atrás hasta hoy mi amor por el deporte “rey” ha ido cayendo en picado hacia el descenso quedando así, como un mero pasatiempo que veo si no echan nada en la tele ni me apetece ver una serie de Netflix o Prime.

Pero comencemos desde el principio. Hace doce o quince años, cuando todavía echaban partidos de primera división en las autonómicas y el canal plus se codificaba a los cinco segundos de comenzar el encuentro, yo era un seguidor acérrimo del fútbol en general y del Barcelona en particular. No me perdía ni un partido. Podía ver encuentros de cuarquier liga, de cualquier división. He llegado a ver encuentros de clubes chinos, japoneses, australianos, de segunda división argentina… Partidos de todo tipo y me lo pasaba bien. Cuando era adolescente, creía fielmente que el fútbol era un arte. Sobre todo el trabajo del entrenador en las jugadas a balón parado. Y es lo único que no ha cambiado. Sin embargo, al pasar esa adolescencia y al ir formándome como supuesto hombre comencé a vivir el fútbol casi como si la vida se me fuera en ello. Craso error. Me metía muy de lleno en los partidos y acababa gritando y a once tíos que yo les importaba una mierda. Así de claro. Pero eso no era lo peor. Siempre había piques entre los amigos y los demás seguidores del fútbol que se encontraban en el bar. Cada uno con sus problemas y sus tragedias. Y todos íbamos a desahogarnos al mismo sitio. Gritando y peleando a veintidós tíos que con un partido que jugaran ya cobraban lo mismo -o más- que un pringao de mi ciudad en un año.

Con el paso de los años y la evolución positiva de mi como persona, fui dejando de ver fútbol gradualmente. Y cada vez que ponía un partido descubría el por qué. La euforia se convertía en desahogo y en gritos y peleas. Indudablemente, para mi el fútbol era nocivo. Gracias a ello descubrí un mundo que tenía más apartado, la lectura y la escritura. Pero sin desviarnos del tema central, me he ido dando cuenta de que el mundo está infestado de esas personas que hoy en día, con los huevos negros como dice mi madre, asaltan ciudades con el fútbol como excusa, llegando, incluso, a politizar cualquier acto deportivo y ensuciando un deporte tan bonito como el fútbol.

Lo más reciente nos llega a españa desde el otro lado del charco, y cito textualmente: “Hinchas de River desmiembran a golpes a un cerdo al grito de ‘Boca te vamos a matar’». ¿Adónde hemos llegado? o lo peor ¿a dónde vamos a llegar? No quiero ni pensarlo, por eso cada vez que hay un partido de fútbol, yo soy más listo o más feliz. Apago la tele y me pongo a leer o salgo a disfrutar de la familia. Definitivamente, el fútbol hay que disfrutarlo y la mejor manera es quedando con cuatro amigos e irse al parque y no chillando y gritando en nombre de un equipo que no te da ni las gracias.

 

Cambiando de tercio totalmente, hoy me he encontrado con esta noticia: “Los socialistas denuncian que la imagen que representará la próxima edición de la fiesta gastronómica está inspirada en una foto en la que aparecían el alcalde, Óscar Medina, y el presidente de Diputación, Elías Bendodo”

Mi pregunta es la siguiente: ¿En 2018 vamos a hablar de censura cual Lazarillo de Tormes en 1554 y el índice negro? por dios, dónde cojones vamos a llegar si no podemos llegar a expresarnos libremente a través del arte y la cultura. Al final del artículo os dejaré los enlaces para que juzguéis vosotros mismos las noticias, pero ese cartel puede estar inspirado en ese grupo de políticos igual que en un grupo de vecinos haciendo unas migas multitudinarias o una paella valenciana.

Es que estamos perdiendo el norte como sociedad. Los políticos por ser hoy en día personajes públicos y diana para todos, se quieren proteger de lo que siempre ha habido. Si ellos tienen derecho a poner leyes que le permitan salir airosos de cualquier polémica los hinchas deberían pagar multas por insultar desde sus casas a los deportistas rivales. O a los niños del colegio que pintan a un Messi o a un Ronaldo para un concurso de dibujo en el colegio.

El mundo está decayendo. Al arte y a las libertades de expresión se las están cargando con leyes absurdas. Todos somos libres de pensar lo que queramos o de plasmar en un cuadro lo que creamos conveniente, con denuncia social o sin ella, como se ha hecho toda la puñetera vida. Porque así es el ser humano: librepensadores. Cada uno tenemos nuestra opinión sobre diferentes temas y la expresamos como mejor sabemos. Pero desde arriba se están encaminando hacia el medievo nuevamente, queriendo controlarlo todo bajo presión de la inquisición y en nuestras manos está que consigan un pepino. Porque somos libres y la mayoría lo hacemos desde el respeto. Este cuadro lo único que tiene en común con la foto aludida es que sale tres o cuatro personas removiendo un gran perola de migas, si eso es plagio, que baje Dios y lo vea.

 

https://www.marca.com/buzz/2018/11/27/5bfcd68b22601dfd658b45fa.html

https://www.diariosur.es/axarquia/cartel-miga-20181125202638-nt.html

Gracias por llegar hasta aquí. Cuéntame qué te ha parecido en los comentarios. Un fuerte abrazo: David Árper

 

Valoración del año

Ya se acaba el 2017

Ya se está acabando el año y no quería despedirlo si hacer una valoración en varios de sus aspectos.

Este año 2017 me ha dado una grata sorpresa y ha supuesto un avance en mi persona en todos sus ámbitos y circunstancias.

Este año ha sido el que me he resultado menos complicado lanzarme a determinadas situaciones y elegir según qué camino.

En definitiva, no me puedo quejar.

En lo personal ha supuesto una evolución positiva en la gráfica de intensidad de mi vida. Pero ese no es el tema a tratar.

Comencé el año con la ilusión que se tiene cuando entregas una obra, en este caso un relato corto, a un tribunal para un concurso, pero pronto dejó de resonar eso en mi cabeza. Esa reverberación fue solapada con un pensamiento. Una macabra imagen que se me vino a la cabeza tras haber investigado sobre sectas y ritos satánicos. El porqué leí esos artículos, todavía es un misterio que hoy bendigo. En ese momento me vi necesitado de desarrollar un relato en el cual poder plasmar esa sangrienta escena. Pero el relato se fue extendiendo poco y poco y al final salió lo que hoy conocemos como Aleóntrica. Obviamente, y después de conversaciones, decidimos que la manera en la que estaba narrada dicha escena en la novela era demasiado obscena y dediqué un tiempo a desleír esos párrafos. Quizá con mejor o peor acierto, no lo sé, pero estoy contento con el resultado. Si queréis y me lo pedís, un día puedo mostrar cómo redacté en el primer borrador dicha escena.

Mientra Aleóntrica cogía forma, comencé a oír un podcast de un chaval que escribía y se autopublicaba y me picó el gusanillo. Pero fué hace seis meses cuando descubrí la “Alianza de escritores independientes” cuando me convencí (me convencieron) a dar a luz esta novelita.

Oí con atención sus primeros episodios y, cuando me sentí preparado, saqué mi perfil de Facebook especifico y serio con el que hoy me he quedado y los agregué los primeros: Alberto Meneses y Jaime Blanch y adquirí una obra de Miguel Ángel Alonso, con la que estrené mi Kindle. Poco a poco fui conociendo a gente maravillosa de este mundillo que me han ayudado desinteresadamente y sin esperar nada a cambio, como es el caso de los autores Vero Monroy y Joaquim Colomer. Hice amigos como Samuel Miralles, con quien tengo conversaciones interesantes.

Lejos de ser número uno en ventas, esta experiencia me hace seguir con ganas de escribir y publicar y, quien haya leído la entrevista que me hizo mi amigo Kiko Prian, ya está en cocina Aleóntrica: Génesis. La segunda parte de la trilogía.

Hace unas semanas tuve el orgullo de poder leer en galeradas y corregir la obra de Mari Cruz Creativa, mi pareja, y ayudarla a iniciarse en el mundo de la autopublicación.

Este año lo comencé leyendo una primera obra de un autor que no conocía y que me gustó bastante, no era autopublicado. Lo acabaré leyendo autores indi: La memoria del destino y su enemigo de Miralles y lo comenzaré con la obra sensación de Monroy: Sierpen, el Rey serpiente.

 

Ya solo queda desearos felices fiestas y un próspero y productivo año nuevo.

Gracias por leerme

David Árper

Concurso

Ya ha acabado el concurso de Aleóntrica.

Tras unos días de intensa promulgación, casi en vano, ya hay una persona agraciada con la que estoy intentando contactar.

Quiero regalar un libro, quiero darlo a conocer fuera de mi órbita, pero me está resultando un tanto complicado.

Por supuesto, no dejaré de hacerlo y, mucho menos, de escribir.

Siempre he sido todo lo sincero que las redes me dejan. Cuando escribo lo hago porque me gusta y porque así lo siento. Sé de sobra que no me voy a hacer rico con esto y tampoco es mi intención primigenia.

El primer motivo por el que publico es porque creo que lo que he escrito le puede gustar a alguien. Y no hablo solo de que esa persona disfrute leyendo. Cuando escribo intento hace que el receptor de esas palabras sienta algo similar a lo que siente el personaje.

Dicho esto, espero que la persona agraciada me conteste o pasaré al siguiente de la lista y espero que esa persona lea y me comunique lo que le ha parecido, aunque piense que es una bazofia.

Un saludo cordial

David Árper

Los libros y la piratería

La piratería de libros.

 

Hoy, aunque voy con retraso, no me quiero extender demasiado. Voy a tratar el tema desde mi punto de vista y desde mi propia experiencia.

Lo que quiero matizar es que para que sea considerado piratería debe haber detrás de una copia ilegal, alguien que se lucre. No es mi caso. Ni de la página que he usado para descargar las copias: no tenían anuncios.

Lo reconozco, me he descargado copias ilegales de libros. Sí, no lo voy a negar. Pero tampoco voy a negar que los autores que he “pirateado” han ganado dinero.

Lo cierto es que cada vez que me he descargado un libro de un autor reconocido y el libro me ha gustado, he ido comprando más libros, físicos sobre todo.

Sigue leyendo

Me gusta leer

La lectura y la escritura

Hay pocas personas que no logran entender que me guste tanto la literatura, leer, escribir. Están en su derecho de pensar lo que estimen necesario. Ellos se lo pierden.

Me gusta la cultura en general. La infinita cultura. Ahora, para mí, ya tiene sentido la frase aquella que tanto me decía mi padre cuando iba a la escuela y yo no quería estudiar: «el saber no ocupa lugar».

Sigue leyendo

Reseñas (I) La Cosmonave Perdida

LA COSMONAVE PERDIDA

Miguel Ángel Alonso Pulido

 

Cuando me decidí a comprar el lector de e-books de Amazon, lo hice principalmente para leerme aquellos libros que veía en las estanterías de las librerías o centros comerciales, pero comprándolos a un precio más asequible. Ingenuo de mí.

Gracias a esta adquisición he descubierto algo que, aunque ya sabía, no lo había experimentado por mí mismo. Se trata de los autores independientes. Ahora, me confieso enganchado a ellos. Deseoso de leer obras que se desvíen del resto, de lo mercantilmente impuesto por las editoriales.

Hoy voy a comentar la primera obra independiente que he leído. Si no lo recuerdo mal, creo que también es la primera obra que publicó el autor en esta plataforma.

Sigue leyendo