Reseña –El Callejón de Jack

No te acerques a Withechapel.

En las sórdidas noches británicas el mal acecha envestida en forma humana. No camines solo. Las noches no están para ello. No te fíes de nadie y menos en Whitechapel.

Las fauces del mal entrarán en tu dormitorio y te hará sentir cosas que pocos consiguen.

Jack Brooks, aquel sádico, llegará a ser una persona normal olvidándote del mal que desprende. Lograrás empatizar con él en algunos aspectos.

Disfrutarás con él si te gusta el terror. Si te gusta la magia.

El Callejón de Jack es una de esas obras que merece la pena leer. Sin más preámbulos.

Cuando compré este Kindle por 2,99€ vino acompañado (pagado) por otro muy diferente al cual le tenía muchas ganas. Y no sé por qué, viendo las dos portadas en la pantalla del ordenador decidí adelantar este libro y traicionar así mis intenciones.

No, no me arrepiento de haberlo hecho porque el libro, la historia, la trama… merece la pena leerla.

Jamás me imaginé que el libro recorriera esos derroteros. Es cierto, he de admitirlo que no leí la sinopsis, no me hacía falta para saber que el libro era leíble. Ahora sé que es mucho más que eso.

La cuadrilla de personajes, tan diferentes unos de otros, te hace presenciar la vida de una familia y sus allegados. Y Joaquim logra introducir al lector dentro de esa cuadrilla. Siendo uno más. Un amigo más de la familia. Te hace recorrer Whithechapel, sus callejones y sus gentes.

 

————OJO SPOILER———- SI NO HAS LEÍDO EL LIBRO NO SIGAS LEYENDO—————–

La forma en la que nos introducimos en ese mundo cuasi onírico de la mano de Jack es magistral. Las descripciones de los espacios a través del espejo son tan envolventes que pareces que estás ahí, con tus fobias, algunas ya las tenías otras, sin embargo, las adquieres al leer las desgracias a las que están sometidas las víctimas.

Mi preferida es la de esos monstruosos octópodos gigantes que tan poco me gustan en la realidad, pero el terreno tétrico que nos muestra el autor está llevado a cabo de tal forma que ese pánico que sentí mientras leía, fuera, incluso placentero.

Por otro lado, el giro final era de esperar, pero no lo vi. El amuleto. El maldito amuleto que se la jugó al pobre inspector. Ese bendito amuleto que nos hace soñar con futuras tramas, las cuales ya deseo poseer y leer con presurosa atención.

Sólo me queda decir: gracias Joaquim Colomer Boixés

 

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Gracias por leerme.

David Árper

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